La noche empezó bastante mal, teníamos que coger el autobús que Row 14 pone a disposición de la gente por 4 pavos ida y vuelta, pero al llegar a la plaza Cataluña el autobús ya estaba casi lleno y como había gente delante no pudimos entrar. Esperamos media hora con un frio de la ostia y un guardia jurado “cuidando de nosotros” y nada, llego el siguiente, subimos, y a pasar la peor media hora de mi vida de viaje (debido al meado que tenia). Llegamos, me pase media hora meando y al lío.
No tardamos nada en poder entrar (y eso que en teoría era la hora punta). Lo primero que hicimos fue la visita de rigor a la primera pista, en ella descubrimos un lugar muy apropiado para pasar unas buenas tardes de verano, ya sabéis, ambiente africano, techo y paredes de caña, decorada con mascaras de tribus, hamacas… Seguidamente entramos a la pista principal y pudimos ver que Laurent Garnier ya había empezado. Esta pista también tenía su encanto, poca luz, no demasiado grande, con diferentes alturas, una barra que ocupa todo el lado de la pista y ¡unos tiradores de aire impresionantes! Además del sonido, que en casi toda la pista es buenísimo.
Nos situamos delante de la cabina y como si nos diera las buenas noches, cogió el micro y saludo a los presentes. No acababa de empezar porque no oí ninguna canción en forma de introducción, pero no creo que llevara mucho a los platos. Durante la primera hora se introdujo en la rama más House, poniendo alguna cantada muy fina con los BPMs bajos y preparando lo que se avecinaba. En esta primera hora el señor Garnier nos presentó su próximo exitazo “Gnanmankoudji” que no veas como sonaba en esa sala. Esta canción vino precedida de otra que tenía una base de percusión muy parecida a la de la canción citada, por lo tanto, o es una demostración a base de loops o es otro tema de su nuevo y esperado álbum. Oídla vosotros mismos y opinar:
Después de pasarse poco más de una hora dándole al House, la música hizo un parón en forma de atmósfera y paso esto:
Efectivamente, empezaba el desenfreno con la media hora de Drum&Bass que a todos nos volvió loquísimos. Después de este rato de locura empezó con Techno. Poco me acuerdo de este rato de la noche, aunque puedo decir que fue algo parecido a lo que sonó en Barraca durante la noche del aniversario, o sea, Techno, Trance, Electro y música progresiva sin contemplaciones. Nic Fanciulli “Lucky Heather”, Mason “ The Ridge”... En este momento decidimos irnos a tomar un poco el aire pero justamente empezó a sonar “The man with the red face” y nuestras piernas decidieron quedarse para oír su más emblemático tema. Otra vez cogió el micro, y a animar a la gente subiendo los brazos…
A partir de ese momento llego lo que se conoce como el viaje Garnier: Detroit, Rock, Hip Hop, House, Disco y yo que sé que más cosas… Literalmente nos destrozó, igual te ponía algo que sonaba a Velvet Underground, u otros clásicos. Rareza tras rareza, clásico tras clásico, aderezado con temas Techno como su mítico “Crispy beacon”, demostró en todo momento una técnica inigualable, jugando con los faders y el pitch tirando humo…
A mitad de esta locura puso el que para mí es el temazo más impresionante del momento Ricardo Tobar “La Otra Playa”. Menuda oscuridad, cambios de ritmo, bombos a contratiempo y todo en el contexto de la sesión de este hombre… Aquello parecía una casa de locos, una historia sonora dirigida por el mismísimo Tarantino. Después de este tema que merece mención aparte, llegaba la última media hora a base de canciones como “Gloria” de Van Morrison, The Doors “Soul Kitchen”…
Para terminar en el último cuarto de hora hizo una mezcla que dan ganas de coger tus platos y tirarlos a la basura. Cogió una canción lenta con unas voces que sonaban a década de los 70 (si alguien sabe el nombre…) y a mitad del tema le subió el pitch y en menos de un segundo la mezclo con el “Jaguar” convirtiendo las dos canciones en una sola, momento para mi irrepetible. Otra vez el “Gnanmankoudji” (hay que promocionarse), y adiós a la música. Como no, la gente pidió otra y el francés con una cara de reventado de miedo nos ofreció una rareza de Techno oscuro que creo nadie conocía, pero que nos sirvió para calmarnos todos un poco. Aplausos y a casa…
Al salir una cola de una hora, por lo menos, para los que tuvieran que recoger las chaquetas. Seguidamente otra cola al estilo pastor (seguridad) con el ganado (los que esperábamos el autobús) para poder subir al bus y volver a casa, un control de alcoholemia que más bien parecía un control antiterrorista y por fin al apartamento.
Conclusión, este hombre a día de hoy es el mejor DJ que se puede escuchar de largo. Une a la perfección 5 décadas de historia musical en una sesión sin que desentone ni una sola canción. Además de hacer mezclas imposibles, se entrega a la gente y en breves nuevo álbum. ¿Se puede pedir más?